NUEVAS ACTITUDES PARA UN CAMBIO EN LA ADMINISTRACION DE JUSTICIA
Miércoles, 22 de Septiembre de 2010
SEÑOR PRESIDENTE DE LA CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE ICA SEÑORES VOCALES;
SEÑORES JUECES DE TODAS LAS INSTANCIAS Y ESPECIALIDADES
DIGNISIMAS AUTORIDADES;
DISTINGUIDOS INVITADOS;
SEÑORES TRABAJADORES DEL PODER JUDICIAL, a quienes deseo se integren pronto a la Magistratura.
DAMAS Y CABALLEROS
Quiero comenzar estas palabras expresando mi más profundo agradecimiento al Señor Presidente de la Corte Superior de Justicia de Ica, el haberme designado para pronunciar, las palabras en homenaje a nuestro ex Presidente de esta Corte, Señor Doctor Marcos Chumbiauca Rios, así como el Discurso de Orden en esta tan significativa fecha que me permite, por primera vez, dirigirme a todos los jueces de esta Corte, deseando que estas palabras se tomen como las de un amigo, en un día especial en el que se habla con toda sinceridad con el corazón, y por ello se vuelcan los sentimientos más profundos.
Vaya este reconocimiento para aquel ser humano incomprendido y maltratado a quien a veces se pretende instrumentalizar dentro de una sociedad que no conoce realmente lo que significa asumir la función y el rol de un magistrado, para aquel quien el estímulo en su función, no es el enriquecimiento material, ni el poder, ni las condecoraciones, sino el saberse interprete de una justicia que anhela para los demás. Para aquella persona que no nos enseña con palabras sino con su conducta y decisiones, que la justicia es la más noble aspiración del hombre y la más digna en su ejercicio.
Para aquel que nos ha hecho comprender y amar la magistratura como la más noble de las tareas que tiene el ser humano.
Para aquel quien, como señala la Biblia en el Libro del Deuteronomio capítulo 1, versículo 17 y Levítico capítulo 19, versículo 15 «… al dictar sentencia, no hace ninguna distinción de personas; atiende tanto a los humildes como a los poderosos, sin tenerle miedo a nadie, …» « No actúa con injusticia cuando dicta sentencia: ni favorece al débil, ni se rinde ante el poderoso. Sólo se apega a la justicia cuando dicta sentencia ».
Para hacer posible la vida en común y la paz social, la sociedad estableció el servicio de administración de justicia como mecanismo independiente, que forma parte del Estado y que cumple funciones de control social, en ese escenario aparece el magistrado como pieza fundamental, quien en el ejercicio de sus funciones debe demostrar su perfil humano y su profunda vocación por la justicia. Esta función asume trascendencia y complejidad cuando las causas que conoce se vinculan con la seguridad del Estado, la seguridad jurídica, el control de la constitucionalidad de las normas y la vigencia del Estado de Derecho.
La justicia es descrita, por Ángel Osorio “En el Alma de la Toga”, como “… la expresión material de la libertad. Es por consiguiente, para el hombre, algo tan esencial como el aire respirable. Una norma de justicia inspira y preside todas nuestras acciones, hasta las más ínfimas, nuestro pensamientos hasta lo más recónditos, nuestros deseos, hasta los más nimios. Ser Ministro de la Justicia es algo trascendental, definitivo. No se puede ser Juez… sin el orgullo de estar desempeñando la función más noble y más importante para la humanidad.”
Entonces corresponde hacernos la siguiente pregunta: ¿A quién debemos llamar Juez?. Quizás, al que concurre puntualmente al centro de trabajo, resuelve mecánicamente algunas causas sin fatigarse demasiado, porque nadie reconoce su esfuerzo. De pronto a aquél que espera ser nombrado Juez para estudiar recién o al que no le interesa el problema judicial de los litigantes sino más bien salir del paso sin riesgos para su tranquilidad. Con seguridad ninguna de ellas corresponde al verdadero significado de ser Juez.
Al respecto, quisiera compartir con ustedes el texto que escribiera el Profesor Juan Monroy Gálvez, en 1996, titulado “Por que ser Juez en el Perú”; quien dirigiéndose a su hijo refirió: “…no te sorprendas … si durante la dirección de un proceso empiezas a descubrir niveles de miseria humana que jamás imaginaste. ¿Podrás creer que hay hijos que tramitan la declaración de interdicción de su madre para disponer ya de la herencia futura?. Pues, no es extraño. Tampoco lo es que un padre niegue absolutamente cualquier relación con la madre de su hijo, a efectos de “evitar” los efectos jurídicos de su paternidad, a pesar de la prueba contundente en su contra y por cierto, sin importarle los efectos que su conducta producirá para siempre en el hijo que niega. Como el objetivo de las partes en el proceso será que les des la razón, casi siempre una de ellas acabará descontenta. No te extrañe que aquel colega que días atrás te saludo, una vez que pierda el caso cubra su ignorancia ante su cliente afirmando que te vendiste.”
“… alguna vez alguien creerá que tienes precio y te hará una propuesta indecente. … mételo preso en el acto, denúncialo ante el Ministerio Público y ante el Colegio de Abogados. Cuando en el foro sepan que así te comportas te respetarán, pero apenas puedan y siempre a tus espaldas, dirán de ti: es un loco. … ese es el apodo con que los guardianes de la mediocridad y de la rutina se refieren a Cristo, el Che y la madre Teresa.”
“ Otro ejemplo respecto del cual debes estar atento es tu colega juez, sobre todo si es superior. Alguna vez uno de ellos te visitará para sugerirte un resultado, escúchalo, después de todo a los discursos necios te deberás acostumbrar. Sin embargo, al momento de decidir, hazlo como corresponda. Jamás te sometas a tales exigencias, pero tampoco fomentes fricciones entre tus colegas. Hasta donde sea posible trata de integrarlos.”
“He dejado para el último a la especie más nociva de la plaga de visitantes que llegarán a tu Despacho. Me refiero a un representante de la clase política, sobre todo si además es miembro del partido en el gobierno y de la mayoría parlamentaria. Con más o menos de disfuerzo acabará pidiéndote “un favorcito”. Una vez más, te pido no le des importancia, resuelve como corresponde. No te olvides de que en un Estado de Derecho tu eres auténtico Poder“.
“El juez peruano vive un ostensible proceso de deterioro social, la comunidad no confía en el, de hecho no lo siente suyo. Los abogados, y me apena decirlo, no sólo no hemos ayudado a rescatar la importancia del juez, sino hemos venido lucrando a costa de su mala imagen. Cuando perdemos un caso, nos es fácil justificar ante el cliente tal resultado en el hecho de que el juez “se vendió”. Es un acto ruin pero eficaz en una sociedad que le ha puesto precio a todo, que considera a la dignidad un bien del mercado. Por eso, lo tuyo será un gran reto, deberás recuperar una confianza que no perdiste; reivindicar un lugar que no extraviaste. Tendrás toda la vida para aprender que el respeto y el honor no se heredan ni se merecen; se ganan”.
En el mismo texto, el doctor Juan Monroy refiriéndose a una experiencia conmovedora, contó que: “De visita en el Despacho de una jueza amiga, la encontré nerviosa y apenada. Se lamentaba de haberse dado cuenta – de manera dramática – como ella y su esposo se habían entregado a sus ocupaciones – tan importantes para la economía familiar – de forma tan intensa que habían descuidado sus deberes familiares. Me contó entre sollozos que el día anterior a mi visita, la profesora de su hija de cuatro años le había citado con urgencia y en la reunión le contó que su hija, luego de relatarle que se sentía muy sola, le pregunto si podía … desnacer.”
Finalmente, expresó: “ Entonces, le dije a Juani (refiriéndose a su hijo) lo que vayas a elegir te pertenece, pero si decides ser juez, estás escogiendo una vida dura e incomprendida. A pesar de ello, no me queda otra cosa que pedirle a Dios que optes correctamente, es decir, ojalá seas juez”.
El texto del doctor Juan Monroy Gálvez, según referencias propias de él, relatan la argumentación que desarrolló para que su hijo Juani, evalúe y decida sobre la difícil tarea que tiene un Juez, ya que éste había expresado su deseo de seguir la carrera judicial.
Creo por ello que el Juez, debe poseer no sólo la competencia profesional necesaria para distinguir la institución aplicable al caso concreto que se juzga, sino una sólida formación moral que le permita prescindir en el ejercicio de sus funciones, de toda consideración ajena a la realización del orden jurídico a fin de que por el órgano judicial se incorpore en la vida social la norma del Derecho que es una norma y un valor del espíritu. El Juez es así un intermediario entre la universalidad de la ley y la singularidad de las cosas concretas que solicitan su intervención. Su trabajo intelectual consiste en el ejercicio lógico de definir el caso singular por relación a los conceptos y a las disposiciones generales del Derecho. Su función moral, su ministerio ético, el sentido heroico de su función consiste en someter sin vacilar a las conclusiones de esa lógica, todo elemento extraño de sentimiento o interés subalterno.
La circunstancia de que el Juez tenga en sus manos la suerte de una familia, el porvenir económico de un hogar, la vida, la libertad y dignidad de la persona humana, la estabilidad de un matrimonio, hace que reúna en sus manos tal suma de atribuciones que ningún otro funcionario lo iguala, por ello tremenda es su responsabilidad ante Dios y la sociedad, expresaba así Domingo García Rada, en el texto Memorias de un Juez.
El juez no debe tener en cuenta ninguna consideración, sólo el dar a cada uno su derecho. Pero el Juez encargado de distribuir esta justicia es un ser humano con inquietudes y problemas, con vinculaciones familiares y personales, así como con las inevitables limitaciones de capacidad y tiempo.
Debe entonces despojarse de todas sus debilidades y prejuicios, prescindir de amigos, desatender recomendaciones y sobreponerse a deseos y pasiones para discernir justicia con absoluta imparcialidad.
En los jueces, la honradez es el primer y más importante deber, faltando ella todo falta, tenemos la obligación de discernir justicia recta y rápida, la justicia tardía es media justicia, con ribetes de injusticia, como bien lo señalaba Domingo García Rada en el discurso de apertura del año judicial en el año 1967.
La carrera judicial exige vocación especial. El sentimiento de justicia debe ser la matriz de todas las virtudes de un magistrado. El Juez que no las posea, será juez a medias. Podrá ser inteligente, honesto, trabajador, pero lo íntimo, lo fundamental, lo que hace al juez es tener este sentimiento por la justicia, que es lo que da calor, dinamismo, vida a la función judicial.
Lo cierto, es que corresponde al juez administrar justicia de manera simple, accesible, pronta, ágil, próxima al ciudadano y equitativa en sus decisiones, independiente en su actuación; efectiva y flexible en lo que atañe a sus mecanismos de solución de controversias.
Al juez se le reconoce por su grandeza ya que se convierte en un intermediario entre Dios y el ser humano, al discernir justicia, porque se debe elevar por encima de todas las miserias, pasiones y egoísmo, por encima de los temores naturales cuando son poderosos los litigantes, cuando la opinión pública o los medios de comunicación influenciadas dolosa o negligentemente por ciertos intereses o ciertos políticos o litigantes profesionales, pretenden torcer el criterio sano y justo del Juez.
A este respecto el honorable Vocal Supremo Espinoza Saldaña Catasus, decía: “ se dictarán leyes, cambiarán las estructuras sociales y quizás las políticas adecuándolas a una realidad palpitante con un sentido de justicia, más plena, más cabal, pero la justicia no podrá alcanzar su plenitud con ausencia de jueces comprometidos con ella, solamente con ella, para lo cual es menester conocer el arquetipo del juez, porque el juez es el realizador de la justicia, es el hombre que en el ejercicio de su sagrada misión se mueve entre lo infinito y lo finito, entre lo divino y lo humano. Para ello es menester que sea justo e integro en su vida privada porque la justicia no es un revestimiento, es una vivencia, es una conducta, es una línea. De lo contrario no podrá hacer justicia si no la tiene, si no la vive. Ser profundamente humano y sensible a las necesidades de su pueblo, y con marcada vocación de servicio social; con generoso desprendimiento de todo interés personal y con profundo amor por la verdad. Además es menester de una permanente disposición para el estudio y la investigación. Y finalmente, tener el valor necesario para hacer resplandecer la justicia en base a la verdad, con humildad pero sin temor a nada ni a nadie. Cuando en el Juez se acercan estas calidades, hacen de él un sacerdote, un hombre respetable y respetado, y cuando faltan, lo convierten en una peligrosa caricatura inaceptable, en el más vil de los hombres”.
El Juez, debe ser el hombre que por amor a una vocación se entrega a ella valientemente, soportando los rigores de una vida sacrificada, llena de incomprensiones y de privaciones, e inseguridades, pero felizmente compensado por la íntima satisfacción de verse proyectado en la sociedad a través de la justicia que administra y así lo acerca a la verdad y a la bondad, propiedades trascendentales del ser cuya expresión máxima es Dios.
El Juez auténtico es aquel que al saber de un colega inmoral no sólo siente indignación, como cualquier persona decente, sino además siente dolor por el mal que éste genera en agravio de la función judicial, que él desempeña con amor y con esfuerzo. Porque el verdadero Juez ama su labor con profundo afecto. Porque quisiera que no hubiera un solo magistrado incorrecto. Porque no quisiera que existan jueces que se dobleguen al dinero, al poder social, a la influencia; que todos los jueces siendo profundamente humanos, se eleven por encima de las naturales inclinaciones de los hombres y que jamás llegaran a ejercer la función para conquistar prebendas de cualquier naturaleza.
No obstante, sería iluso pensar que el juez puede mantenerse al margen de los cambios que se van experimentando al interior de la sociedad a la cual sirve, de hecho, esto sería un grave error. Todo magistrado tiene el deber y el derecho de mantenerse actualizado. Es su deber conocer los cambios tecnológicos e ideológicos, no sólo para entender su entorno social y la forma en que algunas personas podrían aprovecharse de los mismos para delinquir, sino también para agregarlos a su arsenal de instrumentos para la eficiencia y eficacia en la administración de justicia.
En la época en la que nos ha tocado vivir, las fuerzas del mercado y los avances en el área de las telecomunicaciones han impuesto la globalización, nadie es inmune a los cambios. La sociedad funciona como un sistema, y como en todo sistema, cualquier cambio en uno de sus componentes influye en los restantes, directa o indirectamente. Este es un factor de vital importancia para aquellas personas a las cuales nos toca la delicada y honrosa tarea de administrar justicia.
El frenesí tecnológico ha influenciado, en mayor o menor grado, el mundo social. La rapidez con que los artefactos tecnológicos alcanzan la obsolescencia, parece haber contagiado al mundo de los valores e ideales de la sociedad. Las ideas se envejecen hoy día con una celeridad asombrosa, mañana ya es ayer.
Los valores se han relativizado a tal punto, que parecería que lo importante no es si los actos son correctos o incorrectos, buenos o malos, justos o injustos, sino si son pertinentes o no, si me producen o no utilidad. Es el pragmatismo llevado a su más alta expresión: la utilidad como criterio de evaluación de los actos humanos.
Es en momentos como los actuales en los cuales la función del juez cobra mayor relevancia. El juez se convierte en referente de lo justo, en la medida en que administra justicia, en la medida en que garantiza los derechos de todos los individuos desde la óptica de la ley, óptica esta que no responde a criterios de utilidad, sino de respeto a los derechos y a la dignidad de todo ser humano.
Es en este contexto que la capacitación adquiere toda su relevancia. Es entendiendo que el cambio continuo y acelerado constituye la principal característica de la sociedad de hoy día, que se puede comprender que la capacitación de los magistrados, y de todo profesional que se resista a caer en la obsolescencia, es un proceso continuo más que un conjunto de momentos aislados.
Hoy no podemos desconocer los precedentes vinculantes del Tribunal Constitucional como los casos de Manuel Anicama Hernández, referidos a criterios de predecibilidad de las demandas de amparo que versan sobre materia pensionaria, el caso de Cesar Antonio Bailón Flores, referido a materia laboral, o el caso Maximiliano Villanueva Valverde, relacionado con criterios de predecibilidad de las demandas de cumplimiento, entre otras; así como las emitidas por las Salas Penales de la Corte Suprema, como por ejemplo aquella de reciente data recaída en el expediente N° 1768-2006, en la que se señala la admisión de medios probatorios en los juicios orales seguidos a procesados ausentes o contumaces, la misma que debía tramitarse bajo las reglas señaladas en los artículos 320 y 321 del Código de Procedimientos Penales, precisando que es en atención a la meta del esclarecimiento del hecho punible imputado, propia del proceso penal, a la que no puede estar ajena el Tribunal en un modelo de proceso como el que reconoce el vigente Código de Procedimientos Penales.
La conciencia acerca de la primacía de la Constitución y su papel de garante de los derechos ciudadanos, si bien es cierto no se logra mediante la simple capacitación, puesto que en ello está envuelta la subjetividad de cada magistrado en función de su escala de valores, no es menos cierto que la capacitación permite poner al magistrado en contacto con las corrientes garantistas que hoy día refrescan el escenario judicial latinoamericano y con las distintas modalidades de interpretación constitucional que prevalecen en la actualidad.
En lo referente a los sistemas procesales, la existencia de magistrados cada día más eficientes como fruto de un mayor nivel de capacitación, contribuirá grandemente a agilizar dichos sistemas, dentro de sus inherentes limitaciones, y al aumento de propuestas y sugerencias para la modificación y adecuación de los mismos a las necesidades de los usuarios de la administración de justicia. Si bien la modificación de los sistemas procesales es una atribución del Poder Legislativo, el ofrecer una justicia pronta y cumplida, dentro de los sistemas procesales imperantes, es atribución, en gran medida, del Poder Judicial.
El Juez que diariamente cumple con su callada, humilde pero excelsa función de administrar justicia no es un héroe, es como el soldado que en la guerra cumple con su misión de defender hasta con su vida la tierra que lo vio nacer y que las naciones han perennizado como el soldado desconocido; es al que me he venido refiriendo en este día, a él, luchador de todas las instancias va mi más fraterno homenaje. Y a él, que se sabe honesto, va mi invocación para que se sienta grande y para que en su conciencia de saberse limpio se forje el propósito de aislar en su precio, a los jueces que no lo son. Así se construirá un baluarte poderoso de moralidad, que fortalecerá el sistema de justicia en nuestro país.
En este día del juez, es para mí un gran honor poder expresar palabras de reconocimiento al Dr. Marcos Chumbiauca Rios, ex –Presidente de la Corte Superior de Justicia de Ica.
Cuando lleno de esperanzas e ilusiones empecé a trabajar en el Poder Judicial en el año 1984, jamás imagine lejanamente siquiera, que después de algunos años en mi vida profesional llegaría un momento como este en que tendría que compartir públicamente gratos momentos vividos en la Tercera Sala Civil de Lima, presidida en aquel momento por nuestro homenajeado Dr. Marcos Chumbiauca Rios, e integrada por los señores Vocales Luis Felipe Almenara Bryson y Gamarra Cabezas, cuyo relator era el Dr. Mario Romero Valdivieso y la Secretaria Dra. Sara Taipe.
Tuve esa oportunidad que nos da la vida de conocer a nuestro homenajeado allá por el año 1986 cuando fue Presidente de la Tercera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima y quien les habla prestaba servicio como auxiliar en dicha Sala, encontrándome en ese momento cursando el cuarto año de derecho. En ella pude constatar la honestidad y capacidad de nuestro homenajeado, calidades que constituyen un digno ejemplo a seguir.
Quisiera compartir con ustedes la trayectoria del maestro, Marcos Chumbiauca Rios, quien nació el 7 de octubre de 1922, en la Provincia de Chincha, siguió estudios Primarios y Secundarios en el Colegio Nacional Pardo de Chincha, se graduó de abogado en el Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1950.
En la magistratura asumió los cargos de Juez Instructor Suplente del Juzgado de Instrucción de Chincha desde los años 1968 a 1971. Por Resolución Suprema del 22 de junio de 1971, fue nombrado Juez de Primera Instancia en lo Civil de Chincha. En virtud del Decreto Ley 21354, por acuerdo de Sala Plena de la Corte Superior de Justicia de Ica, fue llamado para ocupar el cargo de Vocal Provisional el 18 de Diciembre del 1975. En el año 1976 también fue llamado por la Corte Superior de Justicia de Ica para ejercer el cargo de Fiscal Provisional de la Corte y posteriormente volver a ser Vocal Provisional. Por Resolución Suprema del 25 de Agosto de 1977 fue nombrado Vocal Titular de la Corte Superior de Justicia de Ica. Por Resolución Suprema 142-82-JUS, fue nombrado Vocal Titular de la Corte Superior de Justicia de Lima, cargo que desempeñó ejerciendo la presidencia de la Salas Civiles y Penales de dicha corte.
En el año 1980 fue elegido Presidente de la Corte Superior de Ica por unanimidad, habiendo recibido 2 votos de aplausos de la Sala Plena de la Corte por el buen desempeño en el cargo. En el año 1990 fue nombrado miembro de la Oficina de Control Interno del Poder Judicial, desempeñándose como Jefe de Quejas a nivel Nacional. En el año 1991 fue llamado por la Corte Suprema para ocupar una vocalía provisional.
Después de haber cesado en sus funciones de magistrado en la Corte Superior de Lima en el año 1992, fue designado por la Sala Plena de la Corte Superior de Lima, presidente del Jurado Electoral Provincial y luego Departamental en las Elecciones Generales y Municipales.
También por espacio de 8 años fue director del diario “La voz de Chincha” desde el cual llevó a efecto numerosas campañas de bien público y defensa de la libertad.
En su labor como Presidente de la Corte Superior de Justicia de Ica, continuó las gestiones para hacer realidad la construcción del edificio de la Corte, logrando después de muchas dificultades la adquisición de los 90 planos correspondientes a dicha edificación, los mismos que se encontraban en el poder de la Corte Suprema de Justicia, impidiéndose con ello la iniciación de los estudios y los trabajos pertinentes. Dichos planos sirvieron para que el organismo regional de Ica que entonces presidía el Señor Alfredo Elías iniciara el estudio y los trabajos correspondientes con los fondos iniciales que se poseía.
Asimismo, gestionó ante los organismos superiores del Poder Judicial el aumento de la Salas Penales, de juzgados civiles, de instrucción y juzgados de paz en el Distrito de Judicial de Ica.
También propició el inicio de la publicación de un Organo Jurídico de la Corte Superior de Ica, esto es una Revista Jurídica a fin de que se publicaran los estudios y trabajos de los magistrados de todos los niveles del Distrito Judicial de Ica, y de juristas nacionales y extranjeros. Esta revista se inició en forma mecanografiada y a través de ella se hizo campaña para la construcción del local de la Corte, pero por razones ajenas a la voluntad de los que trabajaron en ella dejó de editarse.
Al ilustre Magistrado Doctor Marcos Chumbiauca Rios ejemplo de inteligencia, rectitud y probidad, con alto aprecio intelectual y afecto, los integrantes de esta Corte le rinden homenaje en este día tan significativo para nosotros.
Quisiera culminar estas líneas con una lectura de la parte final del texto del profesor Juan Monroy Galvez a que hice alusión inicialmente.
“ … para terminar, quiero prestarte una oración. Cuando se acabe el día y llegues a casa a descansar, agradecerle al pastor lo vivido, todo es de él, tu lo sabes. Luego, no dejes de hacerle este pedido: ruégale que jamás permita que la injusticia no te duela, porque sin ese sentimiento no vale la pena vivir. Solo te presto la oración porque la necesito diariamente para seguir viviendo.”
FELIZ DIA SEÑORES MAGISTRADOS.
Muchas gracias.
NOTA:
Debo señalar que el contenido del presente discurso se sustenta en los textos a que se hace referencia y otros más, y fueron escogidos por una plena identificación con ellos, y consideró que su contenido puede servir de reflexión para aquellos quienes desean seguir la magistratura y para aquellos magistrados que aman realmente la magistratura.
LIMA SUR: ESPECTIVA DE UNA JUSTICIA MAS AGIL Y MÁS CERCA DEL PUEBLO
Pedro Cartolin Pastor
Juez Superior de la Corte Superior de Justicia de Lima
El Distrito Judicial de Lima se desconcentró y descentralizó, mediante Decreto Ley Nº 25680, Ley Nº 28765, en el distrito judicial de Lima Norte, Lima Sur y Lima Este; entrando solamente en funciones el de Lima Norte, el 10 de noviembre de 1993, con sede en el Distrito de Independencia.
En el caso del Distrito Judicial de Lima Sur, el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, por Resolución Nº 269-2008-CE-PJ.,declaró que su sede se encuentra en el Distrito de Villa María del Triunfo; con competencia territorial que abarca los distritos de Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores, Villa El Salvador, Lurín, Santísimo Salvador de Pachacamac (excluyéndose la zona del Centro Poblado Lomas de Manchay, la Resolución N° 292-2008-CE-PJ precisa que la exclusión se trata del Centro Poblado Los Huertos de Manchay), Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo, Santa María del Mar y Pucusana.
Mediante Resolución Administrativa N° 292-2008-CE-PJ, se dispone que las Salas de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur se conformaría mediante la reubicación y conversión de la Octava Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, en Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur; La Sexta Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Lima, en la Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur. A nivel de Juzgado se dispuso que los Juzgados de Paz Letrados, Juzgados Especializados y/o Mixtos, quedaran conformados por los que actualmente vienen funcionando en dichos distritos.
La nueva Corte del Sur estaría conformada, en cuanto a su gobierno y administración, por: un Presidente; la Sala Plena compuesta por los Jueces Superiores Titulares; la Oficina Distrital de Control de la Magistratura (ODECMA) y la Oficina de Administración Distrital, es decir, estaría compuesta por ocho Jueces Superiores.
Por no contar con una infraestructura adecuada el funcionamiento de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur es diferida por Resolución Administrativa Nº 134-2009-CE-PJ., disponiéndose transitoriamente que la Sala Penal y Civil de la Corte de Lima Sur entren en funcionamiento como Salas Descentralizadas de la Corte Superior de Justicia de Lima, con competencia territorial que abarca los distritos antes mencionados. Tal hecho originó que la Presidencia de la Corte Superior de Justicia de Lima, mediante Resolución Administrativa Nº 002-2010-P-CSJL-PJ, designara a los integrantes de dichos colegiados para el año judicial 2010, dándose inicio de esta forma con las labores jurisdiccionales de la Sala Penal y Civil como Sala Descentralizadas de la Corte Superior de Justicia de Lima, a partir del día 5 de enero de 2010, tal situación se mantendría hasta que el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial disponga finalmente el funcionamiento de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur.
De esta forma el Presidente de la Corte Suprema, Dr. Javier Villa Stein, en un hecho histórico para los pueblos del sur de Lima, posibilita que el acceso de la justicia se encuentre más cerca de los justiciables; en este escenario corresponde a los integrantes de las Salas resolver los procesos respetando los plazos previstos en las normas respectivas, así como tener la entereza y la fortaleza para despojarse de todas las debilidades y prejuicios, prescindir de amigos, desatender recomendaciones y sobreponerse a deseos y pasiones para discernir justicia con absoluta imparcialidad, de tal forma que esta nueva organización judicial sea la abanderada de un cambio.-
LA IMPARCIALIDAD DEL JUEZ FRENTE A LA PRENSA MEDIÁTICA
Pedro Cartolin Pastor
Juez Superior de la Corte Superior de Justicia de Lima
La Constitución garantiza el derecho de toda persona a formular análisis y criticas a las resoluciones y sentencias judiciales; de igual forma señala que toda persona tiene derecho a las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento, mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación, sin previa autorización ni censura ni impedimento alguno; sin embargo, tales derechos no se pueden ejercer arbitrariamente, su ejercicio debe realizarse dentro del marco de la ley.
Hoy más que nunca creemos en la importancia de los medios de comunicación especialmente por el rol que cumplen en la lucha contra la corrupción, son éstos quienes han descubierto diversos actos de corrupción que han sido judicializados. Sin embargo, también existen algunos medios de comunicación que al informar casos judiciales suelen hacerlo parcializándose con alguna de las partes involucradas, pretendiendo además dirigir la investigación con cierto interés particular, convirtiendo el caso judicial en un caso mediático que entorpece el normal desarrollo del proceso, entiéndase por “mediático” la colocación repentina por los medios de comunicación de temas, relacionados a un caso, amarillo en lo posible y que, preferentemente, involucre a uno o más personajes públicos. Tal situación es de suma gravedad especialmente en las Cortes Superiores de Justicia alejadas de la capital, en la que algunos medios de comunicación presionan a la judicatura asumiendo la defensa de alguna de las partes, cuestionando la idoneidad del magistrado y dañando por ende la imagen del servicio de la administración de justicia, para lograr mediáticamente que las autoridades judiciales cambien al magistrado o que el Juez después de continuas presiones se inhiba de conocer el caso.
En este escenario los medios de comunicación tienen la obligación de desprenderse de los temas mediáticos debiendo asumir la responsabilidad moral de difundir la información con un sentido ético para beneficio de la sociedad en general, ya que son éstos quienes influyen y forman la conciencia del individuo.
De otro lado, debe recordarse que Juez es quien «… al dictar sentencia, no hace ninguna distinción de personas; atiende tanto a los humildes como a los poderosos, sin tenerle miedo a nadie, …» (texto bíblico; Libro del Deuteronomio capítulo 1, versículo 17). La circunstancia de que el Juez tenga en sus manos la suerte de una familia, el porvenir económico de un hogar, la vida, la libertad y dignidad de la persona humana, la estabilidad de un matrimonio, hace que reúna en sus manos tal suma de atribuciones que ningún otro funcionario lo iguala, por ello tremenda es su responsabilidad ante Dios y la sociedad; así lo enfatiza el ilustre magistrado Domingo García Rada, en el texto “Memorias de un Juez”.
Los jueces debemos tener la entereza y la fortaleza para despojarnos de todas las debilidades y prejuicios, prescindir de amigos, desatender recomendaciones y sobreponerse a deseos y pasiones para discernir justicia con absoluta imparcialidad, al extremo que nada ni nadie ni mucho menos la prensa mediática doblegue nuestra conciencia. Por ello, como lo afirmara otro ilustre magistrado de nuestra Corte Suprema, Eloy Espinoza Saldaña Catasus, es menester que el Juez sea justo e íntegro en su vida privada porque la justicia no es un revestimiento, es una vivencia, es una conducta, es una línea. De lo contrario no podrá hacer justicia si no la tiene, si no la vive. Ser profundamente humano y sensible a las necesidades de su pueblo, y con marcada vocación de servicio social; con generoso desprendimiento de todo interés personal y con profundo amor por la verdad. Además es menester de una permanente disposición para el estudio y la investigación.
En ese sentido, los jueces tenemos el imperativo de no ceder jamás ante las presiones mediáticas de algunos medios de comunicación, debemos siempre someternos al proceso, la constitución y la ley, ya que de lo contrario habríamos desobedecido a la justicia a la que nos debemos y habremos defraudado a nuestra conciencia.